
Más conocidos mundialmente
La poltrona Mole y el piso Mocho son dos iconos de Sergio Rodrigues mudialmente conocidos y sellos de su obra.


Foto/Proyecto: Dodora Gontijo
01
Poltrona Mole
La Poltrona Mole nace de un encargo inesperado.
El fotógrafo Otto Stupakoff quería un sofá “desparramado, como de sultán”. Sergio acepta el desafío. Lo que surge no es solo un asiento, sino una declaración.
En 1961, la Mole obtiene el primer lugar en el IV Concurso Internacional del Mueble en Cantù, Italia. La prensa europea habla de su informalidad, de la sensualidad sugerida por los cojines sueltos, del cuero crudo que evoca el Sertão.
No era copia, no era estilización.
Era un objeto que solo podía haber surgido en Brasil.
El sociólogo Odilon Ribeiro Coutinho la definió como el primer objeto de arte “irreducible” brasileño.
02
Piso Mocho
El Mocho, creado en 1954, nace de la observación de la cultura popular. Inspirado en los pequeños bancos rurales utilizados en el interior del país, se convierte en una pieza simple y profundamente elegante. Adélia Borges diría que, si tuviera que elegir un mueble predilecto de Sergio, elegiría el Mocho.
En este espacio comprendemos que el modernismo brasileño comienza allí donde el cuerpo encuentra el mundo.


Foto/Proyecto: São Romão - CRISTINA MOURÃO

03
Indios
La Poltrona Mole nace de un encargo inesperado.
El fotógrafo Otto Stupakoff quería un sofá “desparramado, como de sultán”. Sergio acepta el desafío. Lo que surge no es solo un asiento, sino una declaración.
En 1961, la Mole obtiene el primer lugar en el IV Concurso Internacional del Mueble en Cantù, Italia. La prensa europea habla de su informalidad, de la sensualidad sugerida por los cojines sueltos, del cuero crudo que evoca el Sertão.
No era copia, no era estilización.
Era un objeto que solo podía haber surgido en Brasil.
El sociólogo Odilon Ribeiro Coutinho la definió como el primer objeto de arte “irreducible” brasileño.
04
Mole en Cantú
El Mocho, creado en 1954, nace de la observación de la cultura popular. Inspirado en los pequeños bancos rurales utilizados en el interior del país, se convierte en una pieza simple y profundamente elegante. Adélia Borges diría que, si tuviera que elegir un mueble predilecto de Sergio, elegiría el Mocho.
En este espacio comprendemos que el modernismo brasileño comienza allí donde el cuerpo encuentra el mundo.
